Ya había hilado mis palabras para este libro y, después de lo que ha pasado en estos últimos días, tuve que volver a sentarme a pensarlas. Pfff… este libro me ha causado harto conflicto.
Una de las ventajas de tener un blog personal que casi nadie lee —y menos cuando hablo de libros— es que puedo dejar caer aquí mi verborrea sin demasiada autocensura. 😂
Algún día llegarán esos humanitos para quienes escribo. Mientras tanto, yo feliz de tener mi pequeño rincón de libertad.
Bueno, bajándole al dramón… hablemos de Ceniza en la boca, de Brenda Navarro.
Ha sido uno de esos libros que nunca imaginé todo lo que me iba a hablar y a remover. Sentí que cada palabra iba taladrando poquito a poquito la cabeza y el corazón.
Obvio lloré harto, harto. 🫠
Para mí, este libro habla de habitar el limbo.
El de perder a alguien.
El de perder tus raíces, aunque sean débiles o estén enfermas.
El de saber que ya no perteneces del todo a ningún lugar.
El de conocer tu soledad y entender que hay cosas para las que ya no existe el camino de regreso. Pero también el de agradecer profundamente la sonrisa de un extraño, sentir una alegría enorme cuando alguien te incluye y, al mismo tiempo, saber que todo puede ser momentáneo.
Es volver a nacer y convertirte en muchas cosas que nunca imaginaste.
Brenda Navarro teje esta tragedia sin victimismos, llena de claroscuros y de esos humanitos contradictorios que somos todos.
Y justo ahí apareció mi conflicto.
Después de lo ocurrido recientemente alrededor de su participación en la cancelación de otra escritora en un festival literario, me resultó imposible no pensar en algunas de las contradicciones que aparecen en el propio libro.
Hay pasajes donde cuestiona esa postura de ciertos europeos que se presentan como los buenos, los progres, los salvadores del mundo, sin mirar demasiado la historia que llevan detrás.
Y ahora me encontré mirando a la propia autora desde esas mismas contradicciones.
Qué incómodo cuando la literatura te pone un espejo y, de repente, el personaje está afuera del libro.
No comparto la idea de silenciar voces en los espacios literarios. Y eso no cambia que Ceniza en la boca me parezca un libro muy bueno.
Y aquí está, quizá, lo más incómodo de todo:
puedo amar un libro y no estar de acuerdo con lo que hace su autora.
También puedo reconocer la contradicción, incluida la mía.
Porque, al final, de eso también va habitar una época llena de claroscuros: aprender a pensar sin convertir todo en blanco o negro.
Y bueno… para eso está este blog que casi nadie lee. 😂
Ya me desahogué.
Ahora sí, a seguirle con esta vida loca, loca, loca. 📚🫠
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