Mi mes de lecturas mexicanas tenía que incluir, sí o sí, a mi escritora mexicana favorita: Elena Garro. 🇲🇽📚
Hay algo que me fascina de Garro: incluso cuando escribe una historia aparentemente pequeña, consigue abrir puertas enormes. Un traje rojo para un duelo es una novela breve, pero harto potente. Intensa, incómoda y de esas lecturas que se quedan dando vueltas en la cabeza mucho después de cerrar el libro.
La historia nos presenta a una hija atrapada en la relación enferma de sus progenitores. A través de ella aparecen el abandono, la angustia, la violencia y esa sensación profundamente dolorosa de crecer bajo el cuidado de alguien que, paradójicamente, también puede convertirse en la fuente del daño.
Y quizá ahí está una de las cosas que más me removieron: la infancia como un territorio en el que dependemos precisamente de las personas que deberían protegernos.
Garro consigue retratar esa atmósfera sin necesidad de explicarlo todo. Hay algo asfixiante en la historia, una tensión que va creciendo y que hace que una mire a los personajes intentando entender cómo llegaron hasta ahí.
Pero con Elena Garro hay otro elemento que, para mí, resulta inevitable.
Es imposible leerla sin pensar un poquito en Elena.
Conocer su vida, sus relaciones, sus conflictos y los episodios difíciles que marcaron su historia hace que una lea determinados pasajes de otra manera. No porque crea que toda obra literaria sea autobiográfica, sino porque algunas coincidencias son demasiado sugerentes como para no despertar preguntas.
Y aquí apareció otra de esas preguntas.
Se ha señalado que Un traje rojo para un duelo fue concebida originalmente como una obra de teatro y posteriormente reescrita. La edición que conocemos fue publicada después de la muerte de Garro, y eso me hizo preguntarme cuánto de aquella primera versión permaneció intacto y cuánto pudo haber sido modificado con el paso del tiempo.
No tengo una respuesta definitiva y, precisamente por eso, me parece una pregunta interesante.
Porque con Elena Garro me pasa algo muy particular: cuanto más leo, más preguntas aparecen.
Y, honestamente, me encanta.
No siempre necesito que un libro me entregue respuestas perfectamente empaquetadas. A veces prefiero terminar una lectura con una pequeña incomodidad, con ganas de investigar, de volver a ciertos pasajes y de entender un poco más.
Un traje rojo para un duelo me dejó justamente eso: una mezcla de intensidad, preguntas y ganas de seguir leyendo a una de las escritoras que más admiro.
Y sí, sigo pensando que Garro es una de esas autoras que merecen ser leídas más allá de los episodios de su vida y de las etiquetas que se han construido alrededor de ella.
Porque al final, la mejor manera de acercarnos a una escritora es volver a sus palabras.
Y qué chulada encontrarse con libros que consiguen que una termine leyendo… y siga pensando. 🤭📚
¿Han leído a Elena Garro? ¿Qué libro suyo me recomendarían para seguir explorando su obra?
.
.
Y si quieres seguir la conversación, encuéntrame en Instagram: @alto_voltaje_emocional o deja tu comentario aquí👇🏾; me encanta leerte. 😘