Un libro que sigue sacudiéndome veinte años después
Hay libros que disfrutas mientras los lees. Y hay otros que, además, se quedan viviendo contigo.
Diablo Guardián, de Xavier Velasco, pertenece a esa segunda categoría.
Esta es la tercera vez que lo leo y, curiosamente, hasta ahora entendí por qué Violeta me fascina tanto.
No es porque sea un personaje admirable.
Es porque es profundamente libre.
¿De qué trata Diablo Guardián?
Ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2003, Diablo Guardián cuenta la historia de Violeta, una joven mexicana que roba una gran suma de dinero a sus padres, cruza la frontera hacia Estados Unidos y decide vivir bajo sus propias reglas.
La novela alterna dos voces narrativas. Por un lado está Violeta: impulsiva, brillante, excesiva, divertida, manipuladora y capaz de destruir todo lo que toca. Del otro lado está Pig, un personaje mucho más silencioso y contenido. Dos extremos que, poco a poco, terminan encontrándose.
Violeta: un personaje imposible de domesticar
Lo extraordinario de esta novela no es solo la historia.
Es Violeta.
Mientras la leía, hubo momentos en los que quise abrazarla y otros en los que me desesperó profundamente.
La juzgué.
La entendí.
La volví a juzgar.
Y creo que esa es una de las mayores virtudes del libro.
Violeta no busca ser un ejemplo para nadie.
No pide perdón por existir.
Toma decisiones cuestionables, vive con intensidad, se equivoca, manipula, disfruta, pierde y paga el precio de todo ello.
Nunca se victimiza.
Simplemente vive.
Y eso resulta incómodo.
Un retrato de una época
Además de contar una historia vertiginosa, Diablo Guardián captura con mucho humor, ironía y crudeza una parte del México de los años noventa.
Como mexicana, encontré muchas escenas, expresiones y formas de mirar el mundo que me resultaron profundamente familiares.
Por momentos da risa.
Por momentos incomoda.
Y, en otros, funciona como un espejo.
Xavier Velasco y una voz inconfundible
Pocas veces he sentido que un escritor disfrute tanto jugar con el lenguaje como Xavier Velasco.
Su prosa tiene ritmo, irreverencia, humor y una personalidad muy marcada.
No intenta agradar a todo el mundo.
Y quizá por eso la novela sigue sintiéndose tan viva.
Mi tercera lectura
Volví a leer este libro porque organicé un pequeño club de lectura con algunos de mis humanitos favoritos.
Disfruté muchísimo la novela.
Pero disfruté todavía más verla a través de los ojos de otras personas.
Esa es otra de las maravillas de releer: el libro sigue siendo el mismo, pero los lectores ya no.
¿Lo recomiendo?
Muchísimo.
No es una lectura sencilla ni un personaje fácil de querer.
Pero si buscan una novela que los saque de su zona de confort, con una protagonista imposible de olvidar y una de las voces más originales de la literatura mexicana contemporánea, Diablo Guardián es una apuesta segura.
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