El pericazo Sarniento: una lectura que me incomodó

09/14/2026
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Hay libros que terminamos y sabemos perfectamente qué pensamos de ellos. Y hay otros que nos dejan con una especie de resaca emocional, sin saber todavía si los queremos, los detestamos o necesitamos unas semanas para decidirlo.

El pericazo Sarniento, de Carlos Velázquez, pertenece a la segunda categoría.

Fue mi última compra antes de salir de México hace ocho años. Tardé exactamente ocho años en leerlo. 😂 Y, como septiembre se ha convertido en mi mes patrio lector, finalmente llegó su momento.

Curiosamente, hace un año, un librero de Jerez de la Frontera me recomendó otro libro mexicano del mismo autor, El menonita zen. Lo leí después de este, así que Carlos Velázquez terminó acompañándome en buena parte de mis lecturas mexicanas de este año.

Una lectura que me dio coraje

Reconozco que terminé El pericazo Sarniento bastante confundida. Incluso mi valoración en Goodreads me parece poco objetiva.

La escritura de Velázquez me parece indiscutiblemente buena. El problema fue todo lo que me hizo sentir.

El libro es una crónica autobiográfica sobre su relación con la cocaína y la adicción. Velázquez cuenta su infancia, su vida en el norte de México, su acercamiento a las drogas y cómo estas terminaron formando parte de su vida durante años.

Mi primera reacción fue visceral: me dio muchísimo coraje.

Quizá porque estoy en un momento en el que soy especialmente consciente del precio que pagamos por maltratar nuestro cuerpo. Y también porque crecí en un país profundamente atravesado por las consecuencias de las drogas y el narcotráfico.

Desde ahí, me costaba muchísimo entender la fascinación por algo que puede destruirte.

Pero entonces apareció esa incómoda pregunta: ¿qué pasa cuando dejamos de juzgar y tratamos de entender?

Y ahí el libro empezó a cambiar para mí.

El espejo incómodo de la adicción

En mi familia hay antecedentes de adicciones. Y eso hizo que algunas partes del libro me tocaran de una manera distinta.

Mientras leía las sensaciones que Velázquez describe al consumir drogas, en algunos momentos pensé: yo conozco esa necesidad de intensidad. Solo que, en mi caso, aparece por otras vías.

Y esa fue quizá la parte más interesante de la lectura.

No porque justifique una adicción —no lo hago—, sino porque me recordó que entender no significa justificar.

Podemos mirar una conducta que nos resulta incomprensible y tratar de descubrir qué hay debajo: vacío, búsqueda de placer, necesidad de escapar, impulsividad, deseo de pertenecer o simplemente una predisposición que puede hacer que algunas personas sean mucho más vulnerables que otras.

Eso también me hizo pensar en lo fácil que es juzgar desde afuera.

México, literatura y una realidad incómoda

Velázquez también retrata un mundo literario atravesado por excesos, sexo, alcohol y drogas. Algunas de sus historias me sorprendieron; otras me hicieron pensar que quizá hacerse mayor consiste, entre otras cosas, en perder ese filtro con el que alguna vez intentamos ponerle un poquito de maquillaje a la vida.

Y sí, algunas anécdotas me dieron bastante coraje. 😂

Pero también creo que ahí está parte del valor de este libro: no intenta convertir la experiencia en una lección moral ni hacerla especialmente cómoda para quien lee.

Es el relato de alguien que sobrevivió a una relación destructiva con una sustancia y que decidió contarla desde dentro.

¿Con qué me quedo?

Todavía no lo sé.

Y quizá esa sea precisamente la respuesta.

El pericazo Sarniento me dejó pensando en la adicción, el vacío, la autodestrucción, el placer y nuestra facilidad para juzgar aquello que no comprendemos.

También me recordó algo que intento practicar cada vez más: puedo rechazar una conducta y, al mismo tiempo, intentar comprender a la persona que está detrás de ella.

No necesito justificar para entender.

Y quizá esa sea la conversación más interesante que me dejó este libro.

Para mis lecturas mexicanas de septiembre, no podía haber elegido algo mucho más incómodo, crudo y, en cierto sentido, representativo de algunas de las contradicciones de México.

Ahora sigo con El menonita zen.

A ver qué otra sacudida me tiene preparada Carlos Velázquez. 😂📚

¿Cuál ha sido ese libro que terminaron y pensaron: “¡Ah, caray, qué acabo de leer!”? Cuéntenme, que necesito nuevas inversiones.

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