⚽Fútbol, literatura y vida: lo que el Mundial 2026 me hace sentir (y recordar)

06/03/2026
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El día que mi papá rompió el sillón de la emoción, entendí que el fútbol no es solo fútbol.

Mi papá era un hombre muy serio. De los que no mostraban sentimientos con facilidad, de los que imponían cierta distancia. Pero en los mundiales todo cambiaba: cancelaba todo, reunía a la familia alrededor de la televisión y nos sentábamos a ver cada partido juntos. Era un ritual.

Un día, un gol de la selección mexicana lo hizo saltar con tanta fuerza que el sillón no sobrevivió. Él tampoco lo esperaba. Y yo, que estaba acostumbrada a su seriedad, me quedé sin palabras durante un segundo antes de empezar a reírme sin parar.

Esa escena me la llevo para siempre. Y cada vez que arranca un mundial, vuelve.

Por qué el fútbol y yo tenemos una historia larga

El fútbol entró en mi vida a través de mi papá y nunca se fue. He seguido equipos durante años. He ido sola a ver partidos más veces de las que recuerdo, sin necesitar compañía para disfrutarlo. Y hace unos años, una conocida me llevó a un partido del Arsenal en Londres — y lo recuerdo como uno de los días más especiales de mi vida.

No es fácil de explicar lo que se siente en un estadio de fútbol. Yo, que no puedo con las multitudes en casi ningún otro contexto, dentro de un estadio me siento bien. La energía colectiva, el ritual compartido, la idea de que miles de personas están completamente presentes en el mismo momento — hay algo en eso que me conecta con algo muy humano y muy antiguo.

Y luego está la literatura. Porque el fútbol y los libros, para mí, van de la mano desde siempre. Del fútbol bien escrito se puede aprender muchísimo: sobre liderazgo, sobre construcción de equipos, sobre historias de vida que no tienen nada que envidiarle a ninguna novela. Escritores como Eduardo Galeano, Juan Villoro o Javier Marías lo entendieron perfectamente, y sus textos sobre fútbol son literatura en el sentido más pleno de la palabra.

👕 El jersey que vale más que cualquier documento

Tengo varios jerseys futboleros, y cada uno tiene su historia. Pero hay uno que guardo con un cariño especial: el de España, con mi nombre.

Cuando lo recibí, sentí algo que ningún papel oficial me había dado hasta ese momento: la sensación de ser bienvenida. De pertenecer. De estar jugando del mismo bando que este país que me recibió.

Para mí, ese jersey vale más que cualquier documento de identidad. Porque es saber que estoy aquí, que formo parte de esto, que no importa de dónde vengo — hoy estoy aquí intentando dar mi mejor juego para este país que me ha recibido. Y eso, cuando llevas años construyendo una vida lejos de donde naciste, significa muchísimo más de lo que parece.

🌍 El Mundial 2026: podrido por fuera, humano por dentro

La próxima semana arranca el Mundial 2026. Y lo hago desde un lugar muy particular este año.

Seré honesta: no tengo muchas esperanzas en la selección mexicana. Los últimos ciclos han sido difíciles y la ilusión se ha ido desgastando. Pero la apoyo desde aquí con todo el corazón — porque el fútbol también es eso, seguir queriendo algo aunque te decepcione.

Y sí, apoyaré a España con todo lo que tengo. Hay otra selección que también me tiene el corazón robado, pero de esa hablaré en otro momento. 😏

Este Mundial huele a podrido desde antes de empezar. No es una novedad: todos los mundiales tienen su cuota de malos manejos, de decisiones que apestan a corrupción, de intereses que no tienen nada que ver con el fútbol. Este, sin embargo, parece especialmente cargado.

Y aun así.

Aun así, estoy segura de que encontraremos historias fascinantes. Historias humanas. Jugadores que vienen de situaciones muy difíciles y que llegan a este escenario después de años de trabajo invisible. Equipos que nadie esperaba y que de repente nos recuerdan por qué este deporte puede ser hermoso. Momentos que se quedan.

En tiempos donde todo parece oscuro, el fútbol —cuando se deja ver bien— todavía puede ser un respiro. Todavía puede darte la sensación de que hay esperanza.

Y yo me quedo con eso.

📚 Fútbol y literatura: dos mundos que se nutren

Una de las cosas que más valoro del fútbol es todo lo que genera más allá del campo: las historias, los libros, los análisis, las crónicas. De las personas más auténticas que he conocido en mi vida, muchas tenían vínculos con el mundo del fútbol — profesionales o aspirantes. Y eso me enseñó que el fútbol, como la literatura, habla de gente real con historias reales.

Si todavía no te has acercado a la literatura futbolística, el Mundial es un momento perfecto para hacerlo. No hace falta ser un fanático del deporte para disfrutarla: hace falta, simplemente, tener curiosidad por la condición humana.

Y eso, supongo, tenemos todos.

¿A qué selección le vas este Mundial? ¿Hay algún recuerdo futbolero de infancia que no puedas sacarte de la cabeza? Cuéntame en los comentarios. ⚽🫶🏽

Y si quieres seguir la conversación, encuéntrame en Instagram: @alto_voltaje_emocional

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